El fallido intento por resguardar a un lobo marino en la vía pública puso en evidencia la necesidad de contar con protocolos técnicos y evitar procedimientos improvisados en la zona costera.

Un reciente operativo registrado en las calles de Rada Tilly reavivó el reclamo vecinal sobre la urgencia de que el municipio profesionalice el manejo de la fauna silvestre y marina. La preocupación se originó tras la intervención de personal urbano que intentó retirar a un lobo marino asentado sobre la vereda, desplazándolo a lo largo de una cuadra sin los insumos recomendados para este tipo de especies.
El procedimiento evidenció la falta de herramientas técnicas y de formación específica para abordar estas situaciones cotidianas en una ciudad costera. Al no disponer de elementos de contención adecuados, la maniobra ejecutada expuso al mamífero a un nivel de manipulación que no se corresponde con las prácticas ambientales recomendadas, generando malestar entre los residentes del sector.
Frente a este episodio, expertos en gestión ambiental y referentes de organizaciones dedicadas a la conservación recordaron que los agentes de guardia urbana y de seguridad deben cumplir una función estrictamente preventiva. Ante el hallazgo de un ejemplar desorientado o descansando en la vía pública, el protocolo establece que la primera acción consiste en delimitar un perímetro de seguridad de entre 5 y 10 metros, interrumpir el tránsito vehicular si existiese riesgo de atropello y alejar a transeúntes y mascotas.
Asimismo, las pautas científicas advierten que la manipulación directa de estos animales sin escudos, redes o caniles apropiados implica severos riesgos sanitarios para los propios operarios, dada la eventual transmisión de afecciones bacterianas por mordeduras. Por este motivo, la comunidad reitera la necesidad de formalizar un área especializada en la villa balnearia y capacitar de forma continua al personal local para dar participación inmediata a Defensa Civil, Prefectura Naval o redes de rescate capacitadas.
