Un grave episodio de violencia familiar y resistencia a la autoridad se registró en las primeras horas de este domingo en la zona sur de la ciudad. El hecho culminó con un hombre detenido y una empleada policial agredida físicamente por la propia víctima y sus familiares.

El incidente comenzó a las 02:20 horas de este domingo, cuando el Centro de Monitoreo alertó al personal de la Comisaría Seccional Sexta sobre un pedido de auxilio urgente en la Avenida Pieragnoli al 2910. Según el reporte, una mujer era perseguida y amenazada por su pareja con un arma blanca.
Al arribar al lugar, los efectivos se entrevistaron con K.A.E (27). La mujer relató que su ex pareja, Enzo.R.V (26), se encontraba en el sitio violando una medida judicial. El sujeto presentaba un evidente estado de ebriedad, manifestado en un fuerte aliento etílico y dificultades para hablar.
Tras las consultas de rigor con la Comisaría de la Mujer, la policía confirmó que tenía vigente una prohibición de acercamiento hacia la mujer y su domicilio, dictada el pasado 24 de abril, por el término de tres meses.
Al intentar proceder a la aprehensión del imputado por el delito de desobediencia judicial, su expareja reaccionó de forma violenta. Comenzó a forcejear con los uniformados, propinando golpes de puño y patadas. A pesar de la férrea resistencia, los efectivos lograron reducirlo sin sufrir lesiones y lo trasladaron a la dependencia policial en averiguación de los delitos de desobediencia, atentado y resistencia a la autoridad.
Lo que parecía un procedimiento cerrado sumó un violento giro cuando la víctima, cambió rotundamente su postura. Manifestó de forma reticente que no deseaba radicar la denuncia y, al ver que se llevaban a su ex pareja, arremetió violentamente contra personal policial, propinándole golpes de puño en el rostro y en las manos.
Cuando los uniformados intentaron reducir a la agresora, familiares de la mujer intervinieron activamente para obstaculizar la maniobra, lo que generó un desorden generalizado. Los parientes lograron ingresar al violento al interior de la vivienda.
Ante la clara desventaja numérica y con el fin de salvaguardar la integridad física del personal y evitar que la situación escalara a mayores, los efectivos policiales decidieron retirarse del lugar.
