Se trata de Pablo Franco, que de manera verbal y con anónimos escritos amenazó a dos miembros de la fuerza para que se fueran del Ejército

En Sarmiento se desarrolla un juicio oral y público contra el sargento ayudante Pablo Ernesto Franco (46), imputado por la Fiscalía por amenazas coactivas agravadas. El imputado se desempeña como Sargento Ayudante de la Batería Comando y Servicio del Grupo de Artillería Blindado 9, en la Guarnición Militar de esa localidad.
La Fiscalía lo acusó a raíz de la denuncia de dos mujeres- exsoldadas voluntarias- quienes sospechan que el imputado utilizó cartas anónimas y redes sociales, para amedrentarlas con el objetivo de que renuncien al Ejército Argentino y abandonen la ciudad. Para las audiencias de debate fueron convocados 16 testigos.
“Vos no aprendés más, me vas a pagar el no haberte ido de Sarmiento….cuídate bien de todo, porque donde te encuentro y te descuides, te hago desaparecer del mapa, ji, ji, ji…”
Este mensaje provocó mucho temor en la víctima. Por ello, efectuó la denuncia correspondiente y puso en conocimiento de la situación a sus superiores.
La fiscal, agregó que con su accionar el imputado, no solo logró amedrentar y causarle temor, sino que, además, la mujer solicitó el traslado de destino, hasta que finalmente pidió la baja de la institución.
Dos días después, un hecho de características similares, se registró en el Comando de la IX Brigada de Infantería de Comodoro Rivadavia. La víctima había sido trasladada a esa dependencia -en forma temporal- a fin de proteger su integridad física, con motivo de las amenazas recibidas por parte del acusado.
En tanto, en la tarde del sábado 23 de septiembre de 2017, a las 17:30, en el estacionamiento de visitas ubicado en la calle Mitre, el imputado dejó un nuevo mensaje manuscrito. El método elegido fue enganchar un sobre en la compuerta trasera del vehículo de la denunciante.
En este escrito (anónimo), el procesado, expresó nuevas amenazas. Algunas de las más importantes fueron: “Yo me voy a encargar de que te amargues ahí adentro y la pases muy mal en cualquier lado que te mande ese bigotudo, que se cree general”. Luego agregó: “Nadie te cree y nadie se va a preocupar por vos…no valés la pena y ojalá nunca te recibas y te cagues de hambre por covachera, ji, ji, ji.”

El tercer hecho ocurrió el 29 de septiembre de 2017. Esta vez, la carta de amenazas, fue hallada en el garage de la familia de la segunda víctima, que también se desempeñaba como soldado voluntaria.
En esta misiva, -entre varios insultos y amenazas- el procesado le habría expresado: “Cuídate bien vos y a tus pobres hijitos, ellos no tienen la culpa, pero la madre si...no voy a descansar, ya me saqué de encima a tu amiguita, y con vos va a ser más fácil, porque sé que querés más a tus hijos que a tu trabajo…no me importa que tu papito sea principal…hacemela fácil y ándate de una vez si no querés pasarla mal…” En esta carta, también estaba escrita la onomatopeya “ji,ji,ji” .
La fiscal refirió que la calificación legal es amenazas coactivas agravadas con el propósito de obligar a una persona) a dejar su lugar de trabajo y residencia habitual.
