La obra “Mitos Chicos”, representa a la Patagonia y permanecerá expuesta junto a las otras 15 obras seleccionadas.

El artista que vive en Comodoro, José Luis Tuñón fue seleccionado entre más de 100 postulantes para formar parte de la muestra de premiados del Museo Nacional de Bellas Artes. La obra elegida, “Mitos Chicos”, representa a la región y condensa una trayectoria de años sostenida por fuera de las lógicas tradicionales y economicistas del arte.
El reconocimiento destaca no solo el mérito individual del artista, sino también el trabajo colectivo y la existencia de procesos artísticos en distintas regiones del país que habitualmente no cuentan con espacios de visibilización a nivel nacional.
En ese marco, la secretaria de Cultura, Liliana Peralta, destacó la importancia del reconocimiento para la cultura local y expresó “es un gran orgullo para la cultura local, José Luis viene trabajando el arte desde diferentes aristas, incursionando en pintura, dibujo, escultura y literatura. Es un honor que su obra integre la colección del museo más importante del país”, remarcó.
Por su parte, Tuñón valoró tanto el reconocimiento a su trayectoria como la posibilidad de visibilizar los procesos artísticos que se desarrollan en la Patagonia. “Hay dos cosas que subrayar: el haber sostenido durante muchos años una forma de hacer arte que va a contramano de la lógica de la utilidad y de la renta, y el mérito del jurado de haber premiado que estos procesos también ocurren en la Patagonia”, indicó el artista.
Una obra vinculada al paisaje y la memoria
Sobre la obra seleccionada, Tuñón explicó que “Mitos Chicos” funciona como una especie de compendio de mitos y leyendas, “el conjunto está compuesto por más de 30 piezas, entre ellas cantos rodados de gran tamaño y otros formatos, intervenidos desde el oficio y la cultura”.
“Es el paisaje de las leyendas, donde la presencia humana siempre aparece teñida de mito. El pionero, el que intentó dejar una marca en ese paisaje tan vasto”, detalló el artista. Como parte del proceso artístico, las piedras, una vez intervenidas, son instaladas y posteriormente abandonadas en distintos espacios del campo. El registro fotográfico de ese abandono también forma parte de la obra presentada ante el jurado
