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viernes, agosto 12, 2022
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Tenía 23 años y murió por COVID-19

La joven no padecía ninguna enfermedad preexistente.“Mi hija era sana pero el virus le destrozó los pulmones”, afirmó su madre.

Le quedaban solo 5 materias para recibirse de periodista, pero Sol Yazmin Casella (23) ya se había hecho un nombre en esa carrera que amaba, en esa gran vocación que descubrió desde pequeña. Trabajaba para distintos medios de nuestro país y de Chile, se desempeñaba como productora y estaba planeando publicar su libro de poesías, ya que sentía pasión escribir.

Su madre, Claudia Cabrera (49) dice que la pasión de Sol por el periodismo siempre estuvo bien definida.

Vivía en Lomas de Zamora junto a sus padres, Claudia y Vicente, y sus dos hermanas, Belén (19) y Delfina (17). Hacía 7 años que estaba de novia y, desde que empezó la pandemia, siempre fue muy cauta: evitaba salir a la calle y pasaba más de doce horas diarias frente a la computadora de su casa, estudiando y trabajando.

Un día, Sol empezó a padecer cefalea y dolor en los ojos, pero pensó que era debido al cansancio por la gran cantidad de horas que pasaba frente a la computadora. Pero, con el correr de los días, el malestar no cedía y el 18 de abril fue a hisoparse al Sanatorio Sagrado Corazón, en Balvanera. El resultado fue positivo. Sin embargo, ni sus padres, ni sus hermanas menores, ni su novio, se contagiaron.

“El 22 de abril, levantó fiebre y se sentía muy mal. La internaron porque no saturaba bien y le pusieron oxígeno, pero su estado se iba agravando. El 1 de mayo, la pasaron a Terapia Intermedia y, tres días después, a Terapia Intensiva. Todos sus órganos funcionaban bien, pero el virus fue directamente a sus pulmones y fue arrollador. Mi hija era joven y sana pero el COVID-19 le destruyó los pulmones. Actúa como una esponja y no permitía que pudiera respirar”, dijo Claudia a Infobae.

Los médicos de Terapia Intensiva lucharon con todos sus recursos para tratar de salvarle la vida, pero el 14 de mayo su corazón dejó de latir.

A las 4 de la madrugada, sonó el teléfono en la casa de Claudia y ella presintió lo peor.

“Me autorizaban a verla dos veces por semana y todos los mediodías me daban el parte telefónico. Ya me habían avisado que si surgía alguna complicación me llamarían enseguida, pero que si todo estaba bien sólo recibiría el parte telefónico del mediodía. Fuera de ese horario, rogaba que el teléfono no sonara. A las 4 de la mañana, me llamaron del sanatorio.. Tenía la esperanza de que fuera para avisarme que le habían hecho algún procedimiento diferente, pero después de contenerme con la conversación, me dijeron que sentían mucho lo que había pasado y que Sol había tenido un paro cardíaco”, lamentó.

Lo que pasó con Sol es inexplicable, porque el virus fue directo a los pulmones y ella era una chica sana. No fumaba, no tomaba alcohol. La neumonía viral se convirtió en una fibrosis pulmonar”, afirmó.

“Hicieron todo para salvarla. El medico me decia que no lo podía creer, porque fue la paciente mas joven a la que le paso esto.Me dijo que, al igual que él, todo su equipo estaba destrozado. Otra médica que la vio, me escribió por Twitter para contarme que había estado hablando con ella varias veces. Fueron todos muy humanos con mi hija. Me saco el sombrero por todo el personal médico”, destacó.

La última vez que Claudia pudo ver a su hija con vida fue el 29 de abril. Había sido internada 5 días antes, así que la primera semana de internación solo la pudo ver una vez. El sanatorio únicamente autorizaba a que la visitaran dos veces por semana y ese jueves estuvo con Sol durante una hora, mientras merendaba en su cama. Su madre le pidió que se curara pronto y le dijo que todo el mundo le preguntaba por ella. Sol le contó que se quería poner bien y que quería irse a su casa

Lo mejor que me dio Sol fue haberme elegido como mamá y honrarme con el privilegio de estos casi 24 años. Estábamos siempre juntas, éramos muy unidas. Era la primera hija, la primera nieta, la hermana mayor…Era querida por tanta gente, estaba llena de luz.. No llegó a hablar en Terapia Intensiva, pero dejo su impronta. Era asi: la conocías media hora y te quedabas con su nobleza, con su sonrisa, con su manera de ser. Te empujaba a seguir y eso es lo que ella hubiera querido que hiciéramos ahora. Todos los que la conocieron me llamaron y me dijeron que estaban muy mal, que tampoco entienden lo que pasó. Dejó un vacío enorme y una gran soledad, pero en todos, dejó cosas lindas”, destacó su madre.

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