El diagnóstico internacional ubicó a la delegación nacional en los escalones más bajos de Latinoamérica. El área de resolución numérica registró la bajada más severa dentro de la serie histórica.

Argentina volvió a mostrar un retroceso en los resultados de las pruebas PISA 2025, registrando una caída de puntaje en las tres disciplinas evaluadas respecto de la edición 2022. La medición internacional, que incluyó a 11.200 estudiantes de 15 años pertenecientes a 413 establecimientos escolares del país, reflejó las mayores dificultades en el área de Matemática.
En dicha asignatura, el país alcanzó 367 puntos, perdiendo 11 unidades en comparación con el operativo anterior y firmando su peor registro histórico dentro de la serie comparable. Con este desempeño, la delegación nacional quedó posicionada en el octavo lugar entre los 13 países latinoamericanos que formaron parte de la muestra global.
Los datos duros del relevamiento exponen la profundidad de la brecha en el sistema educativo:
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Matemática: 367 puntos. Solo el 24% de los alumnos alcanzó o superó el umbral básico (Nivel 2), dejando a un 76% por debajo del mínimo esperado.
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Lectura: 389 puntos. Únicamente el 40% de los evaluados demostró competencias elementales de comprensión lectora.
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Ciencias: 393 puntos. Apenas el 41% de la nómina logró acreditar los conocimientos mínimos de la materia.
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Rendimiento crítico: El 48,8% de los jóvenes argentinos obtuvo un desempeño bajo en las tres áreas al mismo tiempo, cifra que triplica el promedio de la OCDE (19,7%).
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Nivel de excelencia: Solamente un 1,2% de los alumnos alcanzó los estándares más altos en al menos una disciplina, frente al 11,9% del indicador internacional.
El examen midió además habilidades en resolución computacional de problemas dentro de una muestra mundial de 91 naciones. Tras la difusión de los datos, desde el Ministerio de Capital Humano atribuyeron el estancamiento al deterioro estructural acumulado durante las gestiones previas. Al mismo tiempo, remarcaron que el diagnóstico ratifica la necesidad de consolidar el Plan Nacional de Alfabetización y el Plan Nacional de Matemática para revertir los indicadores en el mediano plazo.
