En 2021 fue condenada a perpetua en Puerto Madryn. En el penal inició una relación con un joven que está preso por el crimen de un jubilado.

Cinco años después de haber asesinado a golpes a la pequeña hija de su novia, Fabiana Cruz vuelve a ser noticia.
La joven de Puerto Madryn quedó embarazada en la cárcel y como el penal donde la habían destinado no tiene las condiciones indicadas, solició el beneficio de arresto domiciliario.
Según explicaron sus abogados a la Justicia, la mujer inició en el penal un vínculo con un joven que está preso por el asesinato de un jubilado, con el que comparte visitas íntimas. Y la mujer, condenada a perpetua en 2021, ahora está esperando un hijo.
Aunque todavía falta la resolución final, en primera instancia la Justicia chubutense rechazó el pedido de los abogados de Cruz, y en cambio, dispusieron el traslado de la detenida desde el Instituto Penitenciario Provincial (IPP) de Chubut a una cárcel de Salta, que cuenta con otro tipo de infraestructura.
Igualmente, sus representantes legales insistieron con la necesidad de que cumpla el resto de su condena en la casa de sus padres como el lugar más adecuado.
Presentaron un segundo pedido, basado otra vez en la necesidad de asegurar un entorno más seguro y saludable para ella y su futuro hijo.
En una reciente audiencia para tratar esta nueva solicitud de morigeración de la condena, el juez Daniel Yangüela decidió prolongar la decisión final por 10 días más, lo que ha generado una expectativa en la comunidad y entre los familiares de la víctima.
Un crimen que conmocionó a Chubut
El trágico hecho que llevó a la condena de Cruz sucedió en agosto de 2019.
Su víctima, que se llamaba Agustina, fue asesinada a golpes cuando estaba al cuidado de la joven, lo cual fue considerado como un agravante por la justicia para justificar la pena máxima, pese a que los defensores habían dicho que una perpetua era cruenta e inconstitucional.
La niña era hija de Ana Quispe, la novia de la joven hoy presa, quien relató durante el juicio que se llevó adelante en 2021 que en el momento del ataque había salido a resolver unas compras.

Cuando volvió, encontró a su hija en estado crítico, inconsciente y ensangrentada en los brazos de su pareja, quien le dijo que la nena se había caído. Las pericias posteriores desmintieron esa versión.
La niña fue trasladada a la Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital de Trelew, distante 60 kilómetros al sur de Puerto Madryn, pero falleció esa misma tarde.
El informe forense reveló que la niña murió a causa de un paro cardiorrespiratorio provocado por múltiples traumatismos en el cráneo y golpes en todo el cuerpo.
Estos golpes le ocasionaron contusiones, cortes, un edema cerebral y un episodio de hipertensión endocraneal.
Los testimonios en el juicio
La joven procesada -detenida desde el día del asesinato- aceptó declarar por primera vez recién en la previa de su condena, durante la última jornada del juicio que se desarrolló en los tribunales de Puerto Madryn.
En esa ocasión, admitió su responsabilidad, pero apuntó contra su pareja. “Volvía borracha, con hombres. Cuando volvía tarde, nos pegaba, nos decía que le arruinamos la vida”, testificó.
Según su versión, su novia la engañaba. Y fue eso lo que desató una reacción de la que, aseguró, no fue del todo consciente.
Contó que en la mañana del crimen se dio cuenta “de todo lo que yo ya sabía qué estaba pasando, pero no quería ver, (porque) no quería creer que fuera capaz de engañarme o mentirme. Exploté, no sé qué hice”.
Anteriormente, Ana Quispe había explicado ante el tribunal que su pareja era violenta con los chicos. Y explicó que, justamente, aquel 29 de agosto de 2019, el día del crimen, habían discutido por ese tema.
“Yo tenía que salir y ya había hablado con Agustina, le había pedido que me esperara. Teníamos que ir al Hospital porque me había contado que a la noche Fabiana le había pegado en la pancita y dijo que había vomitado”, narró ante el tribunal.
“Ella no tenía por qué pegarle. Esa mañana volvimos a discutir, le pedí que fuera ella a buscar los productos y no quiso”, ememoró la madre de Agustina. “Entonces yo me enojé y salí. Me fui corriendo, porque había mucho viento ese día. Al regresar, no fue mucho tiempo, porque volví rápido”