Tras la catástrofe geológica del cerro Hermitte, el sector inmobiliario ofreció viviendas y módulos habitacionales al Municipio, flexibilizando requisitos por criterio humanitario para agilizar la reubicación de los damnificados.

Tras contactar a 758 damnificados, la Cámara participó en dos reuniones con el Intendente, a quien le ofrecieron un total de 525 inmuebles residenciales (235 + 290) más 60 trailers habitacionales y dos trailers de enfermería, a pesar de no contar el municipio con un censo preciso de familias afectadas.
Ricardo Loza, presidente de la Cámara Inmobiliaria, destacó que la oferta de propiedades disponibles disminuyó drásticamente, ya que muchos propietarios retiraron sus inmuebles del mercado para cederlos a familiares o conocidos damnificados.
Esta dinámica, sumada a la preferencia de las familias por alojarse cerca de sus centros laborales y sociales en Zona Norte, complicó la reubicación inicial.
En cuanto a los costos, confirmó que los alquileres se mantienen según el mercado previo al evento, con casas de tres dormitorios costando entre $850.000 y $1.800.000, y que los requisitos de garantía fueron flexibilizados por criterio humanitario (buscando seguros de caución o un solo garante) para asistir a las familias afectadas.
A pesar de la magnitud de la oferta inicial, la Cámara Inmobiliaria quedó a la espera de nuevos pedidos por parte del municipio, sin haber recibido más contacto oficial tras la segunda reunión.
En diálogo con Radiocracia , Loza detalló la acción de la Cámara Inmobiliaria tras la catástrofe: “nosotros nos hemos puesto en comunicación con el municipio inmediatamente esta catástrofe pasó, nos hemos ofrecido para integrar la caja de herramientas”, disparó.
Y en cuanto a la oferta habitacional señaló que “pusimos a disposición del intendente 235 viviendas y al día siguiente pusimos 290 viviendas más 60 trailers, contenedores habitacionales. Y a su vez pusimos también dos trailers que no son habitacionales, sino que son de enfermerías”.
“Los mismos propietarios, que son los locadores, estuvieron retirando sus propiedades de las distintas inmobiliarias, a efectos de dar solución ya sea a familiares o a amigos directos o indirectos”, enfatizó Loza.
Sobre la exigencia de garantías, remarcó que “la flexibilidad en los requisitos no fue por ley, sino un tema humanitario. Se actuó con criterio humanitario, digamos, en estos casos que están debidamente certificados.» (Ejemplo: buscar un solo garante o seguro de caución en lugar de dos)”. De los precios de alquiler, enumeró que “si una familia quiere alquilar una casa, estamos hablando que van desde los 850 o 900 mil pesos hasta un millón 800 mil”.
“Comodoro Rivadavia tiene una capacidad de unión ante catástrofes muy importante. La gente se olvidó de absolutamente todo lo que conlleva con leyes, con obligaciones. Todos somos uno y de esa manera Comodoro siempre salió adelante”, concluyó.
