En medio de un clima de profundo dolor y rodeado por el incesante sonido de los aplausos de vecinos que exigen por seguridad, René Villarroel, hermano de “Nino” —el hombre asesinado brutalmente en el barrio Km. 5— brindó declaraciones cargadas de impotencia y un firme llamado a la acción comunitaria.
“Creo que estamos despertando de una situación bastante conflictiva. Es necesario que salgamos todos, no tan solo por mi hermano”, señaló ante los micrófonos, subrayando que la violencia es una problemática que atraviesa a toda la sociedad.Con la voz quebrada por el duelo, René reflexionó sobre la vulnerabilidad de los ciudadanos frente a la delincuencia:
“Hoy me doy cuenta que tenemos que salir todos por el resto de las personas que también asesinan. Hoy me arrebataron a mi hermano, pero mañana le puede pasar a otro”.
Durante la entrevista, el familiar de la víctima no ocultó su preocupación por el funcionamiento de la justicia y el control de quienes circulan por la región. Si bien evitó culpar directamente a los jueces, exigió un “control más estricto” sobre los antecedentes de las personas que ingresan a la ciudad.
“Lamentablemente está entrando mucha gente con malos antecedentes”, afirmó, vinculando esta falta de control con el incremento de la inseguridad que terminó costándole la vida a su hermano.
Al ser consultado sobre el estado de la causa, Villarroel confirmó que existen indicios y pistas que podrían conducir a los responsables, aunque se mostró sumamente cauteloso para no entorpecer el trabajo policial.
“Hay algunos indicios pero no podemos dar mucha información. Nos piden cautela para no darle pistas a la gente que hizo esto para que se escapen o se queden sepultados en sus casas”, explicó, manteniendo la esperanza de que el crimen se resuelva a la brevedad.
Finalmente, René instó a los vecinos a involucrarse y colaborar con la justicia. Advirtió que el silencio solo beneficia a los criminales: “Si nos quedamos mudos, la gente que viene con malas intenciones va a seguir metiéndose por todos lados porque saben que no hay declaraciones ni testigos”.
La comunidad de Km. 5 permanece en alerta, acompañando a la familia Villarroel en un pedido de justicia que busca evitar que nuevos nombres se sumen a la lista de víctimas de la violencia.
