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sábado, marzo 14, 2026
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Chubut

Gracias a donaciones combatientes de Las Golondrinas, recibieron mochilas y compraron handies

En medio de la lucha contra el fuego que azota a la región desde diciembre, los combatientes revelaron que deben recurrir a colectas solidarias para adquirir equipos básicos como mochilas y handies.

La situación en la primera línea de fuego es crítica, y no solo por el avance de las llamas. Jesús Riquelme, brigadista de la base Las Golondrinas, alzó la voz para visibilizar las precarias condiciones en las que desempeñan su labor, denunciando un abandono sistemático por parte de las autoridades provinciales que se extiende por años.

Equipamiento por caridad

Ante la falta de insumos, los trabajadores debieron organizar una colecta externa para adquirir elementos de seguridad personal. Gracias a la solidaridad de vecinos y la donación lograron obtener 24 mochilas técnicas y fondos para comprar handies, herramientas vitales para la comunicación y la salud física de los combatientes.

“La mochila es importantísima; en el trabajo de brigadista necesitás algo que se adapte a tu espalda. Usar una mochila normal con carga genera problemas lumbares y de disco, algo muy común en el servicio porque nunca nos entregaron mochilas acordes”, explicó Riquelme.

Jornadas agotadoras y sueldos de miseria

El reclamo no solo es material, sino también salarial. Los brigadistas denuncian que, a pesar de arriesgar su vida en jornadas de hasta 20 horas diarias sin franco durante las emergencias, perciben salarios que rondan los $1.400.000 (un millón cuatrocientos mil pesos).

* Exigencia física: Durante los picos del incendio, los brigadistas han trabajado hasta 10 días seguidos sin descanso.

* Conflicto paritario: Los trabajadores denuncian que las reuniones paritarias fueron postergadas desde octubre y que incluso sufrieron descuentos arbitrarios en sus haberes meses atrás.

* Desigualdad interna: Riquelme señaló el contraste entre quienes están en el terreno y los directivos: “Tenemos jefes en oficinas que cobran sueldos tres o cuatro veces mayores que un combatiente”.

Un compromiso que supera la gestión

Pese a la frustración con la “cúpula del servicio” —la cual aseguran se mantiene igual a través de distintos gobiernos—, los brigadistas descartan medidas de fuerza como paros debido al lazo que los une con la comunidad.

“Somos pobladores de la zona. Tenemos familia y conocidos a los que se les está quemando la casa o el campo. Por eso nos aguantamos, pero es necesario que la gente sepa que estamos haciendo malabares con las pocas herramientas que tenemos”, concluyó el brigadista.

 

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