Jessica Schwab, hermana de la víctima, apuntó contra las demoras de la Justicia y detalló las pruebas clave que aún no fueron peritadas con rigurosidad.

En declaraciones a la prensa, Jessica Schwab, hermana de Valeria —víctima de femicidio—, expresó su profundo dolor y su creciente preocupación ante la falta de respuestas institucionales. Desde el lugar de los hechos, Schwab manifestó sentirse devastada emocionalmente por el proceso: “Terminó de matarme un poco” confesó, al tiempo que remarcó que sigue esperando que se haga justicia de forma urgente.
Hipótesis sobre la fuga de los sospechosos
Schwab señaló con precisión el trayecto que habrían utilizado los sospechosos para escapar el día del crimen. De acuerdo con su testimonio, los implicados corrieron precisamente por la zona donde ella se encontraba dialogando con la prensa y se refugiaron en un área cercana. Además, destacó que el teléfono celular de su hermana apareció del otro lado de dicho sector, lo que aportaría indicios claros sobre la ruta de huida.
Pruebas genéticas y temor al cierre del caso
La mayor preocupación de la familia radica en los tiempos de las pericias científicas. Jessica detalló que se está a la espera de los resultados de ADN sobre las prendas de vestir analizadas. La expectativa de la querella es que el material biológico de los sospechosos investigados coincida con los rastros hallados.
“Si eso llegara a pasar, vamos a poder ser querellantes de la causa. Es lo que espero, porque si no hay un ADN, van a cerrar la causa”, advirtió Schwab con preocupación.
Hasta el momento, la joven aseguró que la Fiscalía no le ha brindado novedades significativas ni respuestas concluyentes.
El misterio de la tercera llave
Otro de los puntos centrales que, según la familia, no está recibiendo la atención necesaria es el hallazgo de una llave. Aunque la investigación inicial sugirió que correspondía al local de la víctima y que se encontraba doblada, Jessica lo desmintió rotundamente tras reconstruir las pertenencias de su hermana.
Valeria solo tenía dos llaves en su poder al momento del hecho: la del portón y la de su casa. La única copia existente de la llave de su local comercial fue encontrada por la propia Jessica arriba de la heladera del domicilio.
Ante este escenario, Schwab exigió que se investigue el origen de esa tercera llave y que se cruce esta información con el resto de los elementos recolectados en el túnel contiguo al lugar del crimen, un espacio que, según denunció, aún permanece sin resguardo ni clausura definitiva.
