El Ministerio Público Fiscal destacó la importancia de la denuncia y del acompañamiento temprano para evitar nuevas víctimas.

El grooming, definido como el acoso sexual a menores de edad mediante medios digitales, es uno de los delitos que más preocupa en el ámbito de la seguridad informática y la protección de la infancia. Se trata de una práctica mediante la cual un adulto establece contacto con niños, niñas o adolescentes a través de internet con el objetivo final de abusar sexualmente de ellos.
Este delito es considerado especialmente peligroso, ya que el agresor puede ocultar su identidad y operar desde cualquier parte del mundo, lo que dificulta su detección inmediata y aumenta el riesgo para las víctimas.
Desde el Ministerio Público Fiscal del Chubut (MPF) se advierte que la confianza en el ámbito familiar y el acompañamiento temprano son claves para prevenir y detectar estas situaciones, que afectan principalmente a niños, niñas y adolescentes que utilizan redes sociales, videojuegos en línea y otras plataformas digitales.
Cómo actúan los agresores
El grooming suele comenzar cuando un adulto se contacta con un menor a través de redes sociales como Instagram, TikTok, correos electrónicos o plataformas de videojuegos. A partir de ese primer acercamiento, el agresor intenta generar confianza, establecer un vínculo emocional y manipular a la víctima.
El proceso suele desarrollarse de forma gradual, atravesando distintas etapas:
- Un primer contacto o acercamiento amistoso.
- La construcción de un vínculo de confianza.
- La generación de dependencia emocional.
- La instancia de abuso o manipulación, que puede incluir pedidos de imágenes íntimas, exhibiciones virtuales o propuestas de encuentros presenciales.
Desde el MPF señalan que no es necesario que se concrete el intercambio de imágenes o el abuso para que el delito exista. Muchas veces el agresor ejerce control psicológico mediante halagos, secretos, amenazas o manipulaciones, buscando someter a la víctima y lograr su objetivo.
Además, la distancia geográfica no representa un obstáculo para quienes cometen este delito, ya que pueden actuar desde cualquier lugar del mundo sin que la víctima tenga indicios claros sobre quién está detrás del contacto.
Señales de alerta
Las víctimas de grooming suelen tardar en contar lo sucedido por miedo, vergüenza o temor a ser juzgadas. Por eso, desde el MPF recomiendan a las familias prestar atención a ciertos cambios de comportamiento que pueden indicar situaciones de riesgo en el entorno digital.
Entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Cambios bruscos de humor, tristeza o irritabilidad sin causa aparente.
- Aislamiento, ansiedad o hiperactividad.
- Ocultar la pantalla del celular o tablet cuando se acercan adultos.
- Cambios en el uso de dispositivos: uso excesivo o rechazo repentino.
- Menciones a nuevas amistades que no pertenecen a su entorno habitual.
Prevención y acompañamiento
El Ministerio Público Fiscal destaca que la prevención se basa en la educación digital, el diálogo familiar y el acompañamiento permanente de los adultos. Generar un clima de confianza permite que niños y adolescentes puedan contar situaciones extrañas sin miedo ni vergüenza.
En caso de sospecha o confirmación de grooming, se recomienda mantener la calma, no responsabilizar a la víctima y preservar las pruebas. Esto implica no borrar mensajes, guardar capturas de pantalla y conservar todo el material que pueda resultar útil para la investigación.
Herramientas para investigar y asistir
El MPF del Chubut cuenta con recursos tecnológicos y equipos especializados para investigar este tipo de delitos. Entre ellos se destaca el sistema “Espejo”, una herramienta que permite recolectar evidencia digital sin vulnerar la intimidad de la víctima ni de su entorno familiar y sin necesidad de retener los dispositivos.
Además, el Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD) brinda acompañamiento psicológico, contención y orientación durante todo el proceso, de manera gratuita y con estricta confidencialidad.
El organismo también dispone de fiscalías especializadas en delitos informáticos, que intervienen en estas investigaciones garantizando la protección de la identidad y la privacidad de los menores involucrados.
