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El corredor que desafía la edad: 81 años y presencia en el ranking mundial

Sin planes de alimentación ni entrenamientos rigurosos, hoy es el único argentino mayor de 80 en la elite de las ultramaratones.

Foto: Instagram @hectoragustingrunewald

Héctor Grunewald tiene 81 años y una rutina que sorprende incluso a los corredores más experimentados: asegura que, en ocasiones, corre mientras duerme. Lejos de tratarse de una metáfora, relata que en plena madrugada puede despertarse en movimiento, como si su cuerpo siguiera adelante por inercia tras horas de exigencia extrema.

Su historia se escribió a base de sacrificio mucho antes de calzarse unas zapatillas. Nacido en Coronel Suárez y radicado desde hace décadas en Olavarría, trabajó desde niño en una quinta y luego como albañil, plomero y gasista. Esa cultura del esfuerzo marcaría también su forma de entender el deporte publicó TN.

Aunque admiraba el atletismo desde joven, su vínculo con el running comenzó recién hace 39 años, cuando acompañó a sus hijos a una competencia y decidió participar casi por impulso. Desde entonces, no se detuvo más.

Pero uno de los momentos más importantes de su vida ocurrió fuera de las pistas: hace 25 años le donó un riñón a su hijo mayor. A pesar de la intervención y sin haber terminado completamente su recuperación, volvió a competir sin temor. Hoy, con un solo riñón y un cuerpo atravesado por años de trabajo físico, logró posicionarse como el único argentino mayor de 80 años en el ranking mundial de ultradistancia.

Su hijo, actualmente chef y también atleta trasplantado, logró medallas de oro a nivel mundial, consolidando una historia familiar atravesada por el deporte y la superación.

Lejos de los métodos modernos de entrenamiento, nunca siguió planes estrictos ni dietas especiales. Su preparación fue siempre simple: trabajar, moverse y correr. Según explica, encontró el equilibrio en entender hasta dónde puede rendir su cuerpo.

Afirma que el movimiento es su medicina. Cuando se detiene, aparecen los dolores; cuando corre, desaparecen.

Casado desde 1973, formó una familia que también abrazó el atletismo. En varias oportunidades, cinco integrantes compitieron juntos, consolidando un vínculo que hoy celebran sus hijos y nietos en cada carrera.

Con más de 1100 competencias y 23 ultramaratones oficiales, se convirtió en una figura querida por el público. El reconocimiento de la gente, asegura, es una de sus mayores motivaciones.

Actualmente, tiene la mirada puesta en un nuevo desafío internacional: una competencia de seis días en Budapest, para la cual ya fue reconocido por su trayectoria. Sin embargo, el principal obstáculo es económico, ya que depende de una jubilación mínima y trabajos ocasionales para sostenerse.

Aun así, no piensa detenerse. Su objetivo es llegar a los 100 años y, si lo logra, intentar correr en una pista de 400 metros. Mientras tanto, seguirá acumulando kilómetros y demostrando que la pasión no entiende de edades.

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