Tras un alerta desde EEUU y Missing Children, le secuestraron dos computadoras, DVD y una consola de juego en su casa de El Calafate, entre otros elementos.
La Justicia ordenó allanar una vivienda de El Calafate y secuestrar computadoras y discos como parte de una investigación que intenta determinar si desde esa localidad de Santa Cruz, un joven de 22 años difundía imágenes de pedofilia.
La investigación de presunto abuso sexual infantil surgió tras los alertas internacionales emitidos por la organización Missing Children y el NCMEC, un organismo estadounidense que busca detectar la explotación y trata de menores.
Tras el procedimiento ordenado por el Juzgado de Instrucción de esa localidad para secuestrar varios elementos informáticos en posesión del sospechoso, éste debió fijar domicilio y quedó a disposición de la justicia, a la espera de las siguientes actuaciones.
Lo que buscan determinar es si es culpable de tenencia o distribución de material audiovisual en los que podrían registrarse escenas de abusos sexuales a menores de edad.
Para ello, serán determinantes los peritajes a una notebook, una computadora de escritorio, 18 discos de DVD, tres teléfonos celulares, un disco rígido externo y una consola de videojuegos.
El allanamiento fue realizado por la División de Investigaciones y Narcocriminalidad de El Calafate y se realizó en un domicilio del Barrio 68 Viviendas, según informó la Policía de Santa Cruz a La Opinión Austral.
Las alertas que llegaron Santa Cruz
La investigación surgió a partir de las alertas internacionales que se emiten cuando se detecta el tráfico de archivos digitales que pueden pertenecer al delíto de abusos sexuales infantiles, mayoritariamente videos.
En esta oportunidad, el registro de actividad sospechosa les indicó tanto el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos (NCMEC, por sus siglas en inglés) como la reconocida ONG internacional Missing Children que el origen del material podría estar en el extremo sur argentino.
Como cada vez que se presenta una situación como esta, ambos organismo emitieron alertas que llegaron a las oficinas judiciales del país.
La información sobre el posible origen se obtiene a partir de las direcciones IP de las computadoras, una suerte de documento de identidad único e irrepetible de cada unidad en Internet, a los que se asocian datos de ubicación y la titularidad del servicio de conexión contratado.
Cuando ser reciben estos avisos internacionales, un fiscal debe actuar de inmediato y pedir las óordenes de allanamiento a los domicilios sospechados, para secuestrar posibles pruebas del delito que se sospecha.
En este tipo de casos, un punto crucia que también deben dilucidar los investigadores es si el material hallado era compartido con otras personas o no, lo cual define si se trata del delit de tenencia de pornografía o del más grave de difusión e incluso, posible producción de esas imágenes.