A más de ocho años del hecho, la familia continúa reclamando información que permita esclarecer lo ocurrido.

La desaparición de Norma Esther Carrizo, ocurrida en diciembre de 2017 en Comodoro Rivadavia, continúa atravesando a su familia, que mantiene activa la búsqueda y el reclamo de respuestas. A más de ocho años del hecho, su hija compartió un mensaje en el que expone el impacto emocional de la ausencia prolongada y la incertidumbre que no cesa.
“Hay un tipo de dolor en la vida para el que no te preparan y se trata de la desaparición”, expresa.
En el texto describió: “vivís en una constante incertidumbre esperando respuestas que nunca llegan y aferrada a una esperanza que resiste a pesar de los años transcurridos”.
“No podes hacer un proceso de duelo como ocurre con la muerte de una persona en donde tenés un cuerpo”, señala, al tiempo que resume el desgaste emocional de la espera: “tenés mil preguntas sin respuesta que resuenan siempre ¿cómo está? ¿dónde está? ¿qué pasó?”.
A más de 3.000 días de la desaparición, la hija de Norma aún la tiene presente. “Hablar de mamá es hablar desde el amor… desde los recuerdos”, escribe, y agrega: “un cuarto intacto, lleno de tus pertenencias, una rutina que quedó grabada en la retina y unos zapatos ruidosos que aún escucho subir por la escalera”.
La desaparición de Norma Carrizo
Norma Esther Carrizo tenía 53 años cuando desapareció el viernes 22 de diciembre de 2017, en la previa de Navidad. Vivía en el barrio Pueyrredón de Comodoro Rivadavia y aquella mañana salió de su domicilio sin llevar consigo documentación personal ni elementos habituales como su billetera, DNI, tarjetas bancarias o la SUBE.
Minutos antes de perder contacto, alrededor de las 11:51, envió un mensaje a su hija: “Hola amor. Tengo que hacer. Vuelvo tarde. Lo mucho que te amo. Sos mi compañera”. Fue el último registro directo de comunicación.
De acuerdo con la investigación, tomó un remís con destino a Rada Tilly. El chofer declaró haberla dejado en la intersección de avenida Moyano y calle Piedrabuena. Posteriormente, cámaras de seguridad la registraron caminando sola por avenida Moyano hasta perderse de vista al girar en una calle lateral.
El análisis de las telecomunicaciones estableció que su teléfono celular dejó de emitir señal cerca de las 17 horas de ese mismo día. Desde entonces, no hubo nuevas pistas confirmadas sobre su paradero.
