12.9 C
Comodoro Rivadavia
sábado, agosto 20, 2022
12.9 C
Comodoro Rivadavia

A dos meses de los incendios forestales: “quedamos a la deriva”

El sector productivo y comercial, y varios vecinos, siguen esperando una ayuda para poder levantar sus casas y emprendimientos en una carrera contrarreloj al invierno.

Cristian Szudruk tiene 42 años y dos hijos de 13 y 15 años. Es nacido y criado en El Hoyo (Chubut), igual que su padre, a quien el fuego le destruyó la casa donde había crecido. Es tercera generación en el aserradero familiar y ahora –contó a Realidad Económica – “quedamos a la deriva”

¿Cuál es la situación hoy en El Hoyo?
Después del incendio, no hemos recibido nada. Lo único que se hizo, desde el Municipio, fue un relevamiento de qué era lo que se había quemado.
Yo tengo un aserradero y tengo bosques plantados de pino. Todo se quemó. Tenía alambrada lo que es la medianera con vecinos, todos tenemos animales y se nos están cruzando. También está en riesgo la plantación de fruta fina. Hicieron un relevamiento y quedaron en que iban a traer alambre, varillas, postes y la gente que lo iba a hacer.

El Estado hasta ahora no aportó nada. La ayuda es para los que se les quemó la casa, que están haciendo algo improvisado, no sabemos cómo van a pasar el invierno. Ahora ya empieza a llover y se vienen las heladas. Cada día vemos más lejos una respuesta del Estado. Chubut está muy mal económicamente. Y de Nación no vino nadie.

Desde el sector comercial, ¿tuvieron contacto con autoridades de Nación?
No. El Municipio solamente hizo un relevamiento y dijeron que se ocupaban de todo. No queremos pasar por encima de ellos para pedir, aunque sea, un rollo de alambre. Hay una oficina de Producción, desde donde se acercaron los primeros días después del incendio para saber qué se había perdido. Pero ayuda no hemos recibido. Yo sigo manteniéndome cómo puedo. Por suerte el aserradero no se quemó, puedo seguir trabajando, pero estuvimos más de 40 días sin luz. Utilizamos un generador que nos consumía mucho gasoil pero al menos nos dejó seguir trabajando.

«Quedamos a la deriva, porque para que un nuevo bosque se pueda cortar necesitamos entre 25 y 30 años»

¿Qué fue lo se te incendió a vos?
En el aserradero trabajan cinco familias y el día que se quemó, me vinieron a ver para saber cómo íbamos a seguir, si cerraba o no porque se quemó todo el bosque. Por ahora, seguimos abiertos.
Yo tengo varias hectáreas con plantaciones nuevas y grandes. Este era mi futuro; el mío y el de mis hijos. Ahora la cadena se cortó y quedamos a la deriva, porque para que un nuevo bosque se pueda cortar necesitamos entre 25 y 30 años.
¿De qué tipo era la plantación?
Era de pino y una parte nativa, que eso no se toca. Se quemó todo. Lo que es pino, se prendió fuego por abajo lo que es el raleo y algo se puede aprovechar. De lo que era ciprés, no quedó nada.

Económicamente, ¿cuánto perdiste?
No me puse a sacar ninguna cuenta, pero son millones. Tenía mucho bosque plantado. En total, tengo 250 hectáreas y se quemaron 248. Se salvó la parte donde tenemos el aserradero, que era la parte limpia y donde estuvimos con mucha gente tratando de frenar el fuego para que no nos queme el negocio. Es un puntito verde en el medio de todo negro.
Yo tenía todo esto proyectado para el futuro. Cada invierno reforesto, pero ahora se me cortó la cadena y es como volver a empezar. Pensé que el Estado me podría dar una mano para empezar a plantar y ya ganarle un año. No sucedió nada y ya no me ilusiono más.

¿Cómo hacen entre los comerciantes y vecinos para poder levantar el pueblo?
Como yo pude volver a trabajar, al menos con un generador, lo primero que hicimos fue colaborar con los vecinos a los que se les quemó la casa, tratar de salir a bancar un poco con la madera, tratando de cobrar lo mínimo y a otros nada. Ayudamos como pudimos. De hecho mi señora, para que no se haga una cuestión política, estuvo a cargo de repartir las donaciones que llegaban de El Valle.
El Estado estuvo más presente en lo que se llama Parcela 26, que era una toma y no quedó nada. Nosotros colaboramos con la gente que está más retirada o a la que se le negó ayuda del Municipio.

¿Cómo llegaron ustedes a El Hoyo?
Yo soy nacido y criado acá, como mi papá. Cuando mi abuelo llegó de Europa, escapado de la guerra, fue por intermedio de polacos que estaban ubicados en la Patagonia. Él era ucraniano. Empezó a trabajar acá y compró, donde yo vivo ahora, 25 hectáreas, un caballo y varias herramientas. Comenzó a trabajar la tierra, a sembrar papa, a pescar y vender pescado, y en la década del 50 abrió el aserradero.

Noticias relacionadas

- Advertisement -

Últimas noticias