Lo que comenzó como un desmoronamiento catastrófico que cambió la vida de decenas de familias en el sector del cerro Hermitte, se ha transformado hoy en una desgastante espera por soluciones habitacionales que no llegan.

En horas de la tarde se llevó adelante una caminata pacifica, desde el CERET hasta el Municipio, los damnificados del Cerro Hermitte solicitan “soluciones reales”. En una entrevista, una de las vecinas damnificadas compartió el duro presente que atraviesan quienes perdieron sus hogares y recuerdos. Con la voz cargada de una mezcla de resiliencia y frustración, la mujer aseguró que, si bien el diálogo existe, la incertidumbre es la única constante.
“Estamos en la lucha día a día porque, al día de hoy, aún no tenemos ninguna respuesta concreta”, afirmó la vecina. Aunque reconoce que se mencionan posibilidades desde los organismos oficiales, denuncia que no hay definiciones sobre los puntos críticos de la relocalización: “Se dice mucho por encima, pero nada en lo concreto: cómo va a ser la clasificación, las entregas, dónde y qué se va a construir”.
Para los afectados, la falta de un plan detallado impide que puedan proyectar un futuro fuera de la emergencia. “Es muy duro para todos. En los primeros tiempos fue muy triste dejar tu lugar, tus recuerdos, tus cosas… uno no termina de despegarse del todo”, confesó con emoción.
Ante lo que perciben como una respuesta lenta por parte del Estado, los vecinos han fortalecido sus propios lazos de comunicación. A través de grupos de WhatsApp —que califican ya como “históricos”— y la conformación de una red de representantes, mantienen el contacto diario para evitar confusiones y asistir a quienes están en situaciones más precarias.
“Nos mantenemos en contacto por los vecinos que están en los albergues. Ellos tienen otras carencias que por ahí los que estamos en casas de amigos no tenemos. Buscamos ayudarlos y movilizarnos para no perder la lucha”, explicó.
Los damnificados han armado grupos de representantes con el objetivo de establecer un “diálogo más claro” con los funcionarios públicos. Buscan que la energía positiva que intentan mantener no se agote en promesas vacías, sino que se traduzca en viviendas dignas y seguras.
A dos meses de la tragedia que los dejó sin techo, el mensaje de la comunidad del cerro Hermitte es contundente: no descansarán hasta que las palabras “por encima” se conviertan en hechos.
