Tras transitar su juventud en el establecimiento del barrio Máximo Abásolo, un comodorense se sumó al equipo municipal que promueve alternativas de esparcimiento lejos de las pantallas.

Mauricio Navarrete ingresó por primera vez al Centro de Promoción Barrial (CPB) del barrio Máximo Abásolo durante su adolescencia, motivado por la curiosidad de usar una computadora para jugar. Sin embargo, lo que comenzó como un pasatiempo de una hora diaria se transformó en un espacio fundamental de contención, aprendizaje y acompañamiento comunitario que marcó el rumbo de su crecimiento entre los 13 y los 18 años.
Aquel primer vínculo con la institución municipal no solo le brindó contención afectiva durante su etapa escolar, sino que también le abrió las puertas a su primera experiencia laboral a través de un programa de inserción local. Con el paso del tiempo, su recorrido profesional lo trajo de regreso al mismo ámbito, aunque esta vez en el rol de promotor lúdico dentro del equipo de Juegotecas Comunitarias.
La propuesta, coordinada por la Dirección General de Promoción Social de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia, busca revalorizar el juego compartido como una herramienta de integración y socialización, ofreciendo además una alternativa concreta frente al uso desmedido de pantallas en la niñez.
Actualmente, el dispositivo cuenta con sedes fijas en los CPB de los barrios 30 de Octubre, Máximo Abásolo, Don Bosco y Diadema, alcanzando de manera directa a más de un centenar de niños de entre 6 y 12 años. A su vez, la modalidad itinerante permite trasladar talleres de estrategia, juegos de mesa, manualidades y dinámicas al aire libre a diversos sectores e instituciones educativas de la ciudad.
Al respecto, el director del área, José Perrone, destacó la relevancia de garantizar el derecho a la recreación y consolidar lazos duraderos con las familias de cada comunidad. En esa misma línea, Navarrete celebró la posibilidad de propiciar un entorno de libertad para las infancias del barrio, devolviendo desde la función pública la dedicación y el acompañamiento que recibió durante su formación.
