Noelia Alderete denunció que un joven entró por la ventana de su casa mientras sus hijos dormían y cuestionó la respuesta policial: “Uno queda a la deriva”, expresó.

Un episodio de inseguridad ocurrido durante la madrugada del pasado sábado generó temor e indignación en Noelia Alderete, mamá de Gonzalo Guenchur, el joven asesinado en mayo de 2024 en una garita de colectivos. La mujer relató que un chico ingresó a su vivienda mientras se encontraba sola con sus hijos, y apuntó contra la falta de respuesta policial.
Según explicó, el hecho ocurrió el pasado sábado, en la madrugada. “Mis dos nenes dormían, mi esposo estaba trabajando y yo estaba cosiendo. Escuché a los perros y cuando fui a la cocina vi a un chico entrando por la ventana”, contó.
Ante la situación, Alderete llamó al 101, pero aseguró que no obtuvo una respuesta inmediata. “Por tantas vueltas decidí llamar a García, jefe de la policía. Tengo bronca e impotencia porque tuve que hacer eso para que me respondan de alguna manera”, señaló, y agregó que tras ese llamado se envió un móvil al lugar.
La mujer, vecina del barrio San Cayetano desde hace 20 años y dentro de la jurisdicción de la Seccional Sexta, indicó que en el momento se tomaron sus datos y luego intervino personal de Brigada y Policía Científica. Sin embargo, manifestó su malestar por la falta de soluciones concretas. “Al otro día hice la denuncia, preocupada y asustada. La situación me descolocó porque enseguida me viene a la cabeza lo que pasó con mi hijo Gonzalo”, expresó.
Además, relató que en las horas posteriores volvió a ver a personas sospechosas en la zona. “A los días volvió esta persona, junto a otros. Filmé hasta dónde iban y se fueron hacia la extensión del barrio Máximo Abásolo”, indicó.
Alderete aseguró que, pese a las denuncias, no obtiene respuestas. “Más allá de que uno hace la denuncia, no hay respuestas. Necesitamos resguardo, que nos cuiden”, reclamó. También cuestionó la atención en la dependencia policial: “Volví a ir a la Sexta y me dijeron que estaba alterada. Me dijeron que si no me roban o hacen algo no pueden hacer nada”.
Finalmente, expresó su profunda angustia por lo ocurrido. “La situación me superó. Fue una semana horrible. Yo tengo una vida tranquila, no jodo a nadie, siempre me manejo con respeto, pero que vengan a violentarte el domicilio es otra cosa”, concluyó.
