El recorte genera preocupación por el posible impacto en el funcionamiento de un organismo clave para la seguridad aérea, la prevención de fenómenos climáticos y la producción agropecuaria.

El recorte del Estado vuelve a poner en foco al Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Según denuncian trabajadores del organismo, el Gobierno nacional prepara un plan de reducción de personal que podría alcanzar a 700 empleados, una cifra que encendió alarmas dentro de una institución con 155 años de historia.
De acuerdo con lo que trascendió en el ámbito del organismo, el plan sería impulsado por el gobierno de Javier Milei y ejecutado a través del Ministerio de Defensa. El recorte se aplicaría sobre una planta actual que ronda los 900 trabajadores, lo que dejaría al organismo con una dotación mínima para sostener su funcionamiento.
Entre los escenarios que circulan entre los empleados se habla incluso de hasta 700 despidos, una cifra que, según advierten, podría dejar al Servicio al borde de la parálisis operativa.
Un organismo que funciona las 24 horas
El Servicio Meteorológico Nacional no es una dependencia administrativa convencional. Se trata de un organismo que opera las 24 horas del día, los 365 días del año.
Desde sus estaciones distribuidas en distintos puntos del país se registran datos esenciales de la atmósfera, como temperatura, viento, humedad, presión y precipitaciones. Esa información se utiliza luego para elaborar los pronósticos del tiempo y para emitir alertas meteorológicas.
Trabajadores del organismo sostienen que muchas áreas ya están funcionando al límite de su capacidad debido a la falta de personal. En varios sectores, los turnos deben cubrirse con horas extra para evitar que las estaciones queden sin observadores.
Si el recorte avanza, advierten, algunas de esas estaciones podrían verse obligadas a cerrar.
Información para la aviación
Una parte importante de la red meteorológica del país funciona en aeropuertos, donde los observadores registran en tiempo real variables como visibilidad, dirección e intensidad del viento o presión atmosférica. Esa información resulta fundamental para la actividad aeronáutica.
Según explican trabajadores del organismo, los pilotos utilizan esos datos para evaluar condiciones de despegue y aterrizaje, por lo que la disponibilidad permanente de la información resulta clave para la seguridad de las operaciones.
Sin esos registros, advierten, la actividad aérea —tanto comercial como civil— podría volverse más riesgosa.
Alertas que protegen
El impacto de un recorte de personal no se limitaría al ámbito aeroportuario. El Servicio Meteorológico Nacional es también el organismo encargado de emitir alertas tempranas por fenómenos climáticos como tormentas severas, inundaciones, granizo, olas de calor o frío extremo.
Esos avisos permiten que la población tome precauciones y que las autoridades activen protocolos de prevención y respuesta.
Si faltan técnicos para monitorear radares, estaciones y sistemas de pronóstico, la capacidad del organismo para advertir con anticipación sobre eventos climáticos severos podría verse debilitada.
Impacto en el campo
El sector agropecuario también depende en gran medida de la información meteorológica.
Los datos generados por el SMN se utilizan para planificar siembras, cosechas y estrategias de manejo del agua, así como para anticipar eventos climáticos que puedan afectar la producción.
Cuando se pierden estaciones meteorológicas, se pierde información local, un elemento clave para la precisión de los pronósticos. Y cuando los datos escasean, los modelos climáticos se vuelven menos exactos.
Un sistema conectado a escala global
La meteorología funciona como una red internacional de intercambio de información. Los datos que genera cada país se integran a modelos globales que permiten comprender cómo se comporta la atmósfera a escala planetaria.
Por esa razón, la eventual reducción de estaciones en Argentina no solo implicaría una pérdida de información local, sino que también debilitaría el sistema global de observación meteorológica del que dependen los pronósticos.
El temor a un “apagón meteorológico”
Dentro del organismo crece la preocupación por lo que describen como un posible “apagón meteorológico”.
Los trabajadores señalan que el SMN ya funciona con una dotación inferior a la necesaria para sostener todas sus tareas operativas.
Actualmente, explican, muchos empleados deben realizar horas extra para garantizar que las estaciones, radares y servicios de pronóstico continúen funcionando sin interrupciones.
Por eso advierten que un recorte masivo no solo implicaría la pérdida de puestos de trabajo, sino también el desmantelamiento progresivo de un sistema clave para anticipar tormentas, proteger vidas y organizar múltiples actividades económicas del país.
Fuente: Página 12
