Tras intensas jornadas de lucha contra el fuego en las zonas de Puerto Patriada y Villa Lago Rivadavia, el Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF) emitió un sentido mensaje de gratitud. Esta vez, el reconocimiento no fue dirigido únicamente a quienes enfrentaron las llamas en la línea, sino a la “fuerza invisible” que garantizó el sustento diario de cientos de brigadistas.

Desde el organismo destacaron que el éxito de la logística dependió de un engranaje fundamental: las cocinas comunitarias que funcionaron sin descanso en el gimnasio de Cholila, la Escuela N° 81 de El Hoyo, la Escuela N° 58 de El Coihue y el gimnasio de El Maitén.
La tarea superó la simple preparación de alimentos. Según el SPMF, estos equipos —integrados por personal municipal, educación, el Ejército Argentino, la Secretaría de Bosques y el propio Servicio— realizaron una labor estratégica:
* Nutrición adaptada: Planificación de menús diseñados para el alto desgaste físico del combate forestal.
* Guardias nocturnas: Esperas hasta la madrugada para recibir a las brigadas que regresaban del terreno con comida caliente.
* Contención emocional: Creación de un ambiente familiar en medio de la crisis, donde un mate o una charla fueron vitales para el ánimo de los combatientes.
El comunicado hizo especial hincapié en las numerosas voluntarias que donaron su tiempo y energía. “Su tarea fue mucho más que preparar alimentos… fue acompañar en días de máxima presión y comportamiento extremo del fuego”, señalaron desde el Servicio, calificando el compromiso de estas mujeres como “puro corazón”.

“Ese trabajo silencioso también fue parte fundamental del operativo”, afirmaron con énfasis, reconociendo que sin el desayuno, almuerzo y cena garantizados, la resistencia en el frente de batalla no habría sido posible.
Este reconocimiento público busca visibilizar una logística que suele quedar en las sombras de la emergencia, pero que resulta ser el combustible físico y moral de quienes protegen los bosques de la región.
