Tras el cierre de la textil, la empresa vende sus bienes para cumplir con los juicios laborales y pagar las indemnizaciones pendientes a sus empleados de larga trayectoria.

El cierre de la empresa textil Guilford dejó a decenas de trabajadores de Comodoro Rivadavia en una situación de extrema vulnerabilidad. La compañía, que fue fuente de empleo durante décadas, desapareció dejando juicios laborales pendientes y un futuro incierto para sus antiguos empleados.
Según el abogado laboralista Jorge Echelini, los principales bienes de la empresa ya fueron vendidos para cubrir entre ocho y diez juicios laborales. “Quedan tres o cuatro propiedades de mucho menor valor que están embargadas y la Justicia aún no aprueba su venta. Entendemos que se van a vender a un precio que alcance para cubrir alguno de los juicios que están en trámite”, explicó.
Para intentar paliar la situación, los propios trabajadores instrumentaron un fondo de distribución, en el que quienes lograban cobrar destinaban una pequeña parte para distribuir entre quienes no percibían ningún pago. Sin embargo, el apoyo estatal fue mínimo y no alcanzó ni siquiera para cubrir impuestos.
“Es muy difícil para un empleado de esta antigüedad salir y empezar a trabajar en otra cosa, mucho más cuando tiene una edad donde no puede competir con un trabajador más joven. Esa gente quedó al desamparo”, señaló Echelini.
El abogado se refirió a la situación general de Comodoro, a su entender golpeada por más de dos décadas de crisis y pérdida de empleo. “La principal industria motor de la ciudad tiene una retracción importante, ves cierres de fuentes de trabajo. En algún momento la plata se va a acabar y si ese trabajador no se va a algún lugar donde haya fuentes de trabajo difícilmente acá se consiga”, advirtió.
Según el abogado, la venta de los pocos bienes restantes de la textil es la única vía para que los trabajadores puedan cobrar al menos parte de sus indemnizaciones pendientes.
“El panorama es cada vez más grave. La situación de la ciudad es crítica”, concluyó.
